Venezuela la tímida garante de los Derechos de la Comunidad Trans

Si tuviésemos que personificar a Venezuela como una persona con la responsabilidad de estudiar, planear, investigar, establecer y hacer cumplir los derechos de las personas trans en un territorio y tiempo actual, penosamente deberíamos posicionarla como un agente débil, cobarde, olvidadizo y asustado en la ejecución de esa tarea, pues el país suramericano es el único en la región que no se ha molestado siquiera por evaluar la situación, social, económica o legal de los ciudadanos de la Comunidad LGBTI que hacen vida en esa nación.


Las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y trans de Venezuela afrontan hoy por hoy un vacío legal y una desidia en la protección social, estatus que todo ser humano precisa de manera inalienable e intransferible.

La Constitución de cada país representa el punto neurálgico de aplicación y goce de los derechos de los ciudadanos, documento que en la versión venezolana no incluye a la minoría LGBTI en ninguna de sus páginas, para darles reconocimiento, aceptación o visibilidad.

En palabras sencillas, la población LGBTI venezolana se encuentra envuelta en un abismo, en una condición de extrema vulnerabilidad jurídica, ya que es inexistente un escenario legislativo y jurídico, basado en políticas públicas de protección que blinden a las personas gays y lesbianas de la discriminación en todas sus formas.

¿Puede una minoría sobrevivir sin Derechos Sociales?

A lo largo de los años, sobre todo en la última década muchas han sido las promesas rotas sin cumplir por parte del Gobierno perpetuado en el poder en suelo venezolano, un socialismo que disfraza su inclusión con olvido, no existe si quiera un proyecto en vías de desarrollo que inserte en los Cámaras de Venezuela el tema LGBTI criollo.

Países como Argentina, Chile, Costa Rica o México, tienen en su haber formales leyes que han sido oficializadas para resguardar la integridad social de los hombres y mujeres que engrosan su comunidad trans, derechos a la identidad, cambio de nombre registral, acceso al campo laboral, derechos legales y mercantiles son los colchones sociales que estos Gobiernos han provisto para la minoría trans en sus territorios.

La odisea de la Comunidad Trans en territorio venezolano, pesadilla real y cercana

La sociedad venezolana en pleno vive una crisis humanitaria sin precedentes, enmarcada en el desabastecimiento de medicinas y alimentos, situación que día con día se acrecienta en una atmósfera de naturalidad inconsciente, el venezolano de a pie ha comenzado a acostumbrarse a pasos agigantados a este sigilo que el Gobierno ha aupado como una estrategia de control social a través de lo económico.

La realidad se magnifica cuando se trata de la población Trans, ya que el modus operandi estipula horas de interminables colas para adquirir productos de la cesta básica, o engorrosas listas por número de identificación para comprar medicamentos.

La agonía se intensifica cuando los encargados de este proceso quieren constatar la identidad de género con la apariencia de la persona, en auditoría con el documento de identidad, mismo que en Venezuela, por la inexistencia jurídica para cambio registral del nombre de acuerdo a la autoconcepción, no coincide con el aspecto físico de esta persona trans.

En reiteradas oportunidades, las personas trans venezolanas son víctimas de discriminación y abusos por parte de quienes se encargan de la venta y expendio de medicamentos o alimentos, al negarse de manera injusta y violenta a suministrarles los productos porque su cédula no refleja un nombre cónsono con la imagen que proyectan.

La incertidumbre de la violencia en los rincones de tu propia casa

El país natal tiene la obligación constitucional de garantizar seguridad social, resguardo y protección a sus ciudadanos sin distingo o discriminación alguna, Venezuela escapa de esta normativa, las personas trans son vulnerables a maltratos, vejaciones, criminalidad, abusos y hasta violaciones.

Las leyes venezolanas parecieran no estar diseñadas para esta indefensa minoría, las denuncias por estos maltratos no aplican, son echadas al olvido o retrasadas por los miembros de los cuerpos de seguridad posicionados en el territorio para tales fines; quienes se arman de valentía para dar parte a las autoridades deben además asumir el reto de soportar una extensión del sufrimiento, al tener que permitir que estos funcionarios hagan mofa o aminoren la gravedad del delito por tratarse de una persona trans.

Aún en la sociedad en Venezuela no se vislumbra un proceso real de aprobación de un marco legal y de políticas públicas que permitan el disfrute de derechos enmarcados para la comunidad trans y el resto de las LGBTI.

Javier Eduardo Méndez – @javowardo / Coordinación de Comunicación VeneDiver

Migración Forzada: Realidad Aumentada para los Activistas LGBTI venezolanos

Las fronteras están representadas en la cartografía mundial con puntos y rayas, en diversas latitudes se presume que los límites territoriales son invisibles, por lo que no representan un bloqueo entre una nación y otra, sin embargo, en nuestra actualidad, países enteros han invertido energías, talento humano y cantidades irrisorias de dinero para hacer de estas barreras una estructura nada modesta y que no pueda por razón alguna pasar desapercibida.


Las vallas fronterizas establecidas en países como Estados Unidos -por nombrar un ejemplo cercano- pudiesen generar temor a movilizarse a aquellos pobladores que por alguna razón vislumbran otra región como la tierra prometida, no obstante, hay quienes a pesar de las murallas que bloquean el libre acceso entre naciones se avalanchan a la aventura de probar suerte en otro suelo.


El mismo es el caso de los migrantes que pertenecen de manera inequívoca a la Comunidad LGBTI mundial, seres humanos que ve acrecentada la urgencia de salir de sus tierras natales o segundas residencias debido al acoso y la ejecución de factores externos que los privan de sus derechos fundamentales, y vulneran su condición inherentemente humana.

Cuando la Migración Forzada se viste de Tricolor y ocho estrellas

Las estadísticas sustentan y acreditan las cifras de las personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y transgéneros que son apuntaladas a la migración forzada como única escapatoria; en este sentido, y a raíz del ascenso al poder del Socialismo a Sudamérica, específicamente en Venezuela, miles son los activistas de la minoría LGBTI que se han visto obligados a salir por los caminos verdes de su amada patria, viendo destruidos sus sueños, proyectos profesionales y metas personales.

Más allá del romanticismo, el cliché social y la lucha política, los defensores de los derechos humanos del Colectivo homosexual en el país suramericano debieron levar anclas y a costa de un dolor interno y un impulso externo y malsano salir de Venezuela sin la opción de darle una segunda revisión a esta decisión.

Las razones van desde la persecución política, la crisis humanitaria, la discriminación por orientación sexual e identidad de género, la escaza o inexistente seguridad social, hasta la búsqueda de una mejor calidad de vida o salvar la vida misma, pues en Venezuela los tratamientos antirretrovirales y medicamentos para las infecciones oportunistas no existen.

¿Razones?… Muchas, ¿El resultado?… El mismo: Salir de Venezuela

La migración venezolana ha venido en exponencial aumento en los últimos 2 años, sobre todo para los activistas y personas homosexuales VIH positivas, obligados por las condiciones crónicas de salud que afronta Venezuela en esta temática, es en demasía restringido el acceso a las pruebas de detención primaria del virus, las fórmulas lácteas para los neonatos de madres con VIH, o simples preservativos para la prevención de la propagación del virus en el país.

Sistema político dictatorial para apabullar a los que si tienen voz

La Comunidad LGBTI se ha revestido de una gallardía considerable en las últimas décadas para denunciar, exigir y luchar por la consolidación de los derechos más fundamentales y las reivindicaciones sociales y jurídicas que merece la Población homosexual venezolana, todas éstas razones suficientes para que el Gobierno de turno enfile sus alcances contra estos defensores que se han parado firmes ante la injusticia y la inacción de unos gobernantes que han hecho caso omiso de los reclamos de esta vapuleada minoría.

Se ha hecho una cacería de brujas en los últimos años para acallar a estos representantes, hasta el punto de obligarlos a salir del territorio nacional, posicionándolos en otros lugares del mundo en el estatus migratorio de “Inmigrantes”.

El calvario de ser diferente en un mundo de tan iguales

En términos sociales, Venezuela aún se posiciona en el peldaño del atraso y la involución, si hablamos de la aceptación, la tolerancia y el respeto hacia la identidad de género, la orientación sexual y la expresión de género; esta nación se encuentra hoy por hoy en pañales, sus pobladores difícilmente consideran estas realidades como un hecho existente y considerable, el machismo y el desconocimiento hace estragos en la ciudadanía venezolana, arrinconando a la población LGBTI criolla a la desidia y al acoso flagrante y extremo, otro atenuante para la migración forzada desde la tierra de Bolívar.

La movilización no siempre es autónoma, libre o auto gestionada, muchas veces los éxodos se dan a raíz de factores externos que obligan a miles de ciudadanos a huir de sus países de origen, en una especie de estampida que solo intenta de manera desesperada dejar atrás el terror, la violencia, la persecución, la discriminación, la tragedia y la hambruna. Proceso que vive hoy Venezuela de manera vívida y acrecentada.

Javier Eduardo Méndez – @javowardo / Coordinación de Comunicación VeneDiver

Somos una organización de carácter social, promotora del respeto a la dignidad humana que nace el 15 de agosto de 2007, con la finalidad de promover y defender los derechos humanos de las personas Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersexuales en Venezuela.

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